Lo que hagas antes de irte a dormir influenciará tu sueño nocturno. Tener una rutina definida tranquila y calmada será clave. Date una ducha con agua templada, lee un libro, medita, escucha música relajante, realiza respiraciones profundas…
Evita hacer ejercicio intenso justo antes de irte a dormir. Tu cuerpo estará muy activo y le costará bajar revoluciones y conciliar el sueño.
Procura cenar 4 horas antes de irte a dormir (como mínimo), y si tienes problemas de ir muchas veces al baño por la noche, intenta dejar de beber líquidos aproximadamente 2 horas antes de irte a la cama.
Todas estas acciones aunque te parezcan las típicas muchas veces pasan desapercibidas. Te pones a ver la tele o a hacer scroll infinito en Instagram o Twitter…
Tener un ritual y cumplirlo a diario, aunque puede que no sea garantía de éxito sí que es un paso más cerca de dormir bien.